Las relaciones hispano-marroquíes pasan por un momento extraordinario .A ambos lados del mediterráneo,no se escatiman esfuerzos en dar rienda suelta a la verborrea política.Nos alabamos y hasta incluso aparentamos conocernos por haber compartido ocho siglos de convivencia pacífica.Pero a pesar de todo, este proyecto de acercamiento debería adoptar una perspectiva mucho más amplia y no centrarse única y exclusivamente en los aspectos político y económico.A ambas orillas de "la charca"hay millones de ciudadanos que se desconocen por completo.Además de los políticos y de los peritos de la economía,el sentido común dicta la urgente necesidad de implicar al ciudadano de a pie en esta difícil pero vital tarea.
Entre los españoles todavía persisten los preconceptos de la época colonial o cuando menos se suelen detener en lo superficial y exótico,puro producto de la industria turística.Marruecos no sólo es Fez,Marrakech y demas ciudades que acogen a miles de peninsulares en sus plazas ,medinas
y hoteles de lujo.Este país norteafricano es mucho más que eso,Marruecos no es el Bagdad de"Las mil y una noches".La sociedad marroquí lucha por ubicarse en la vía de la salvación del subdesarrolo,del analfabetismo ydel paro . .Del marroquí se sabe poco o no se sabe nada.Pero lo que es indudable es que ,para su vecino, sigue siendo el otro:el ignorante,el atrasado,el salvaje,el violento,el sanguinario ...
Por estas razones ,creemos que todo intento de acercamiento sería inútil si no se empezara ante todo por desbrozar algo el camino para discernir lo qua hay de utopía y de realidad en la visión que se tiene sobre el marroquí .Sólo desterrando los estereotipos y los preconceptos particulares ,se logrará el propósito de la convivencia y del acercamiento.
No nos prestemos al engaño,hay mucho por hacer.Habría que pensar de una vez por todas en lo mucho que nos une y no en lo poco que nos separa.Decía Galdós:"El moro y el español son más hermanos de lo que parece.Quiten un poco de religión,quiten otro poco de lengua,y el parentesco y aire de familia saltan a la vista".
La sociedad española está a tiempo de evitar lo que en otros países de la Unión Europea es un problema gravísimo que dista de ser resuelto en un futuro inmediato.La exclusión y el confinamiento del otro en los barrios periféricos o "guetos" sólo engendraría desconocimiento y violencia.